Especialista en Coloproctología
Descubre una atención médica completa que se preocupa por tu bienestar en cada parte del camino. Con una dedicación apasionada por la salud intestinal, me especializo en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del colon, recto y ano.
Atención médica integral para enfermedades del colon, recto y ano.
Soluciones adaptadas para mejorar la calidad de vida de cada paciente, manteniendo un enfoque humano.
Experiencia adquirida en centros de referencia mundial como Cleveland Clinic y Memorial Sloan Kettering.
Actualización constante en avances y participación activa en congresos y publicaciones.
Sobre mí
Soy médico especialista en coloproctología, con una dedicación apasionada por la salud intestinal. Con más de 10 años de experiencia, me enfoco en el diagnóstico, tratamiento y cuidado personalizado de las enfermedades del colon, recto y ano.
Mi objetivo es ofrecer una atención médica de alta calidad, combinando experiencia, conocimiento especializado y un enfoque humano para mejorar la salud y bienestar de mis pacientes.
Coloproctología
"Cada paciente merece una atención individualizada y cercana. Mi compromiso es escucharte, entender tu situación y ofrecerte las mejores soluciones para tu salud."
Manejo global, integrando consejos higiénico-dietéticos, todos los tratamientos instrumentales disponibles y las distintas técnicas quirúrgicas valorando caso por caso.
Múltiples opciones técnicas en la búsqueda de la solución más apropiada para cada paciente.
Abordaje individualizado y amplia experiencia al servicio de las pacientes con esta compleja afectación.
Máxima radicalidad oncológica, procurando la mínima agresividad con la aplicación de Cirugía Laparoscópica.
Dedicación especial, con la incorporación de las opciones de tratamiento más conservadoras, incluyendo la resección local o la opción de la preservación de órgano cuando resulta factible.
Valoración integral, asesoramiento y dominio de todas las técnicas disponibles para la mejora o alivio sintomático de los pacientes.
Enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa. Valoración multidisciplinar, poniendo al servicio de los pacientes los recursos que la cirugía ofrece para el control de la afección y mejorar la calidad de vida.
Diagnóstico preciso y tratamiento efectivo teniendo en cuenta la seguridad como un valor fundamental.
Valoración preferente y solución precoz del cuadro con especial atención a la anatomía y relación con los esfínteres.
Consejo sobre hábitos higiénico-dietéticos, manejo médico y aplicación de cirugía mínimamente invasiva en los casos más sintomáticos.
Rectocele, enterocele, prolapso rectal e intususcepción rectal.
Cuidado de pacientes, manejo de complicaciones, asesoramiento y cuidados generales.
Tratamos de minimizar el impacto de una ileostomía derivativa en nuestros pacientes intentando lograr una reconstrucción precoz del tránsito digestivo.
Mínima agresión quirúrgica, buscando la recuperación precoz y funcionalidad tras la intervención.
Fístulas recto-uretrales, hidrosadenitis supurativa perineal, prurito anal, condilomas anales y cribado de cáncer de ano o tumores presacros.
Preguntas Frecuentes
Respuestas detalladas a las consultas más habituales sobre coloproctología.
Es la pregunta que más me hacen, y entiendo por qué: el miedo al dolor postoperatorio es una de las principales razones por las que los pacientes aplazan una cirugía que necesitan. La respuesta honesta es que la zona perianal tiene una densidad nerviosa alta y la cirugía produce molestias reales, especialmente en los primeros 5-7 días. Pero "doloroso" e "insoportable" no son lo mismo.
Con los protocolos actuales de analgesia multimodal —combinación de antiinflamatorios, paracetamol y, cuando es necesario, analgesia loco-regional— el dolor es manejable en la gran mayoría de pacientes. Lo que más ayuda, además de la medicación, es mantener las deposiciones blandas desde el primer día (dieta rica en fibra y buena hidratación), los baños de asiento tibios 2-3 veces al día y no retrasar la primera deposición por miedo: cuanto antes se normaliza el tránsito, antes mejora el dolor.
En resumen: El postoperatorio tiene molestias reales, pero con el manejo correcto es perfectamente tolerable. Muchos pacientes se sorprenden de que sea mejor de lo que esperaban.
Depende del tipo de trabajo y de la técnica quirúrgica empleada. Como orientación general:
Es importante destacar que el número de pacientes que requieren cirugía son los menos, en torno a un 10 al 20%. Si esto es así y podemos ofrecerte soluciones mínimamente invasivas como cualquiera de las opciones de tratamiento instrumental, ya sea con ligadura elástica, esclerosis o coagulación con infrarrojos, en las que ni siquiera recomendamos baja laboral.
Nota importante: Estas son estimaciones orientativas. En la consulta te daré una valoración personalizada según tu caso concreto y tu situación laboral.
El láser se utiliza como un reclamo frecuente en el tema de las hemorroides. Conviene explicarlo con rigor porque existe bastante confusión al respecto.
No existe una única "técnica láser": el láser es una fuente de energía que puede utilizarse para llevar a cabo la técnica elegida para la hemorroidectomía.
Conclusión: El láser es una herramienta que puede usarse para llevar a cabo la hemorroidectomía, pero no debe convertirse en el objetivo.
Sí, pueden. Y conviene saberlo antes de elegir el tratamiento, no después. La tasa de recidiva varía según la técnica empleada y el grado hemorroidal:
El objetivo del tratamiento no es solo resolver el episodio actual, sino también corregir los factores que favorecen la recidiva: estreñimiento, dieta pobre en fibra, esfuerzo excesivo en la defecación. Sin abordar esos factores, cualquier técnica tiene más probabilidad de fracasar a largo plazo.
En muchos casos, sí. Aproximadamente el 80% de los pacientes con hemorroides obtiene una solución satisfactoria sin pasar por quirófano, gracias a las técnicas instrumentales disponibles: ligadura con bandas elásticas, escleroterapia o fotocoagulación infrarroja según el caso.
El tratamiento instrumental es ambulatorio, no requiere anestesia general ni ingreso, y permite reincorporarse a la actividad normal en pocos días. Su eficacia depende del grado hemorroidal: en términos generales, se considera que puede resultar un tratamiento efectivo en grados I a III de hemorroides cuando la selección es adecuada.
La cirugía convencional la reservo principalmente para hemorroides grado IV con prolapso irreductible o para casos que han fracasado de forma repetida al tratamiento instrumental. En esas situaciones, operar es claramente la mejor opción y aplazarlo no beneficia al paciente.
Mi filosofía: Primero agotar lo conservador y lo mínimamente invasivo. La cirugía, solo cuando hay evidencia clara de que es el mejor camino.
Es una pregunta completamente legítima, y el hecho de que la hagas antes de operarte habla bien de ti. El riesgo existe, pero es perfectamente manejable cuando la cirugía se planifica correctamente.
La esfinterotomía lateral interna —la técnica quirúrgica de referencia para la fisura anal crónica— actúa seccionando una parte del esfínter anal interno para reducir su presión. El riesgo de incontinencia está relacionado directamente con la presencia o no de hipertonía en el esfínter.
Por eso en mi consulta realizo siempre una manometría anorrectal antes de indicar la cirugía de fisura. Esta prueba mide la presión basal del esfínter interno y me permite calibrar si la sección de este es la forma más precisa de tratamiento. Operar sin ese dato es tomar una decisión importante sin la información necesaria.
En manos expertas y con la planificación adecuada, el riesgo de incontinencia significativa en la cirugía de fisura anal es muy bajo. La manometría preoperatoria es la herramienta que nos permite garantizarlo.
La toxina botulínica (bótox) es un tratamiento eficaz para la fisura anal crónica, pero con una característica importante: su efecto es transitorio, dura entre 3 y 4 meses. La idea no es que el bótox cure la fisura directamente, sino que relaje el esfínter durante el tiempo suficiente para que la fisura cicatrice de forma definitiva.
La tasa de curación con bótox oscila entre el 60 y el 80% en las series publicadas. Cuando funciona, la fisura cierra durante ese período de relajación y no vuelve. Cuando no es suficiente —ya sea por una presión esfinteriana muy elevada que el bótox no logra reducir lo bastante, o porque la fisura tiene características que dificultan la cicatrización— puede ser necesaria la cirugía.
La dosis de bótox que utilizo se ajusta siempre a la manometría anorrectal previa: una presión muy elevada requiere una dosis diferente a una presión moderadamente aumentada. Ese ajuste mejora los resultados y reduce el riesgo de incontinencia transitoria (que puede ocurrir cuando la dosis es excesiva para ese perfil de presión).
Ese "hilo" es lo que en cirugía llamamos sedal, y tiene un papel muy importante en el manejo de las fístulas anales complejas. Es un hilo o goma que se introduce a través del trayecto fistuloso, atravesando el esfínter, y se deja en su sitio de forma deliberada. Hay dos tipos con funciones distintas:
El tiempo que se mantiene el sedal de drenaje depende de la evolución: habitualmente entre 6 y 12 semanas, aunque puede prolongarse. La retirada se hace en consulta, sin anestesia, en un procedimiento sencillo y rápido.
El sedal no es el tratamiento definitivo, pero en muchas ocasiones es una parte imprescindible del tratamiento ya que consigue las condiciones precisas para la curación definitiva de la fístula.
La ecografía endoanal es una prueba de imagen que permite visualizar con gran detalle el canal anal y las estructuras que lo rodean —especialmente los esfínteres— introduciendo una pequeña sonda ecográfica en el recto. Es una prueba ambulatoria, habitualmente bien tolerada y que no requiere sedación.
La utilizo principalmente en estas situaciones:
La preparación es mínima: no es necesario ayuno ni enema previo en la mayoría de casos. Basta con que el paciente haya tenido una deposición normal ese día o el anterior. En algunos casos concretos puedo indicar una pequeña preparación rectal, pero lo habitual es que no haga falta ninguna preparación especial.
La neuromodulación de raíces sacras (NMS) consiste en implantar un pequeño electrodo cerca de las raíces nerviosas sacras —las que controlan la función del esfínter anal y el recto— que envía estímulos eléctricos continuos de baja intensidad. El mecanismo exacto no está del todo aclarado, pero su eficacia está ampliamente documentada: entre el 70 y el 85% de los pacientes consigue una reducción significativa de los episodios de incontinencia, incluso recuperar la continencia perfecta.
Lo especialmente interesante es que el procedimiento se realiza en dos fases. Primero se coloca un electrodo temporal durante 2-4 semanas: si el paciente mejora un 50% o más, se implanta el generador definitivo (similar a un marcapasos pequeño, colocado bajo la piel de la nalga). Si no hay respuesta suficiente, se retira el electrodo sin consecuencias. El paciente prueba antes de comprometerse.
Los candidatos más adecuados son pacientes con incontinencia fecal moderada-severa que no han respondido al tratamiento conservador (dieta, biofeedback, fisioterapia) y que no tienen un defecto esfinteriano focal que sea mejor tratar con reparación directa. También es una opción cuando la esfinteroplastia ha fallado. La edad no es una contraindicación per se.
¿Tienes incontinencia fecal y no has encontrado solución? La NMS es una opción que cambia la vida de muchos pacientes. Consulta para una valoración completa.
No es "normal" en el sentido de que haya que aceptarlo como algo inevitable. Es frecuente, sí: la incontinencia fecal afecta a entre el 5 y el 10% de la población adulta, con mucha mayor prevalencia en mujeres que han tenido partos vaginales y en personas mayores. Pero frecuente no significa sin solución.
Después de un parto vaginal, especialmente con uso de fórceps o con desgarros perineales de tercer o cuarto grado, puede producirse una lesión del aparato esfinteriano. En ocasiones esta lesión ni siquiera es detectada en el momento del parto y es años después, cuando la reserva funcional del músculo disminuye con la edad, cuando se manifiesta la incontinencia. Incluso cuando se detecta en el momento del parto y se repara correctamente se puede producir incontinencia tiempo después. Muchas mujeres lo asocian erróneamente al envejecimiento y no consultan.
El primer paso es una valoración completa: exploración, ecografía endoanal para ver si hay lesión estructural y manometría anorrectal para medir la función. Con esa información se puede proponer un tratamiento adecuado: fisioterapia de suelo pélvico, reparación del esfínter si hay defecto focal, o neuromodulación sacra en casos más avanzados.
La incontinencia fecal no es un precio que haya que pagar por haber tenido hijos ni por tener más años. Tiene evaluación y tratamiento. No lo normalices.
Es una pregunta que requiere una respuesta matizada, porque la seguridad depende de dos factores que hay que evaluar con rigor: que la respuesta sea realmente completa (no solo "muy buena") y que el seguimiento posterior sea estricto y en un centro con experiencia en esta estrategia.
La estrategia watch & wait —vigilancia activa sin cirugía inmediata tras respuesta completa a la quimiorradioterapia— está respaldada por evidencia internacional sólida, fundamentalmente la del grupo de São Paulo, liderada por los Dres. Angelita Habr-Gama y Rodrigo O. Pérez, cuyos trabajos iniciales son ya de hace casi 30 años. Los datos muestran que con los esquemas de tratamiento más recientes, se puede llegar a obtener una desaparición del tumor hasta en el 50% de los casos.
De todos estos, aproximadamente el 25-30% de los pacientes en vigilancia activa presentan una reaparición del tumor (regrowth) en los primeros 2 años, pero en la gran mayoría de esos casos el tumor puede rescatarse con cirugía en ese momento sin comprometer el pronóstico oncológico. El 70-75% restante permanece libre de enfermedad a largo plazo sin haber necesitado la cirugía radical. Para ellos, evitar una proctectomía con sus posibles secuelas funcionales supone una diferencia enorme en calidad de vida.
La clave está en la selección: solo los pacientes con respuesta clínica completa documentada —por resonancia magnética de alta resolución, endoscopia y marcadores— son candidatos. El seguimiento debe ser riguroso: revisiones cada 3-4 meses durante los primeros 2-3 años.
Watch & wait es seguro en los candidatos correctos y con el seguimiento adecuado. No es una decisión que deba tomarse sin experiencia específica en esta estrategia.
Sí. Sin dudarlo. El cáncer de recto es precisamente la patología donde una segunda opinión puede cambiar el plan de tratamiento de forma relevante, porque las opciones terapéuticas han evolucionado mucho y no todos los centros tienen la misma experiencia en estrategias de preservación de órgano.
No significa que el equipo que te ha atendido se haya equivocado: puede que la colostomía permanente sea realmente la opción más segura en tu caso. Pero también puede que existan alternativas no exploradas: tratamiento neoadyuvante más intensivo para intentar una respuesta completa, resección con anastomosis baja preservando el esfínter, o incluso la estrategia watch & wait si la respuesta es excepcional.
En la segunda opinión reviso la historia clínica completa, las pruebas de imagen y la biopsia, y te doy una valoración independiente con toda la información disponible. Si la conclusión es que la colostomía es la mejor opción para tu caso, te lo diré con toda claridad y con los motivos. Si existen alternativas razonables, también.
Para pedir una segunda opinión: Trae el informe de anatomía patológica, la resonancia magnética pélvica y el TAC de estadificación. Con eso puedo darte una valoración completa en la primera visita.
Los antecedentes familiares de cáncer colorrectal son el factor de riesgo modificable más importante después de la edad, y determinan cuándo y con qué frecuencia debes hacerte el seguimiento. La pauta depende del grado de parentesco:
Si tienes antecedentes familiares y aún no te has hecho ninguna colonoscopia, no esperes a que aparezcan síntomas. La detección en fase de pólipo —antes de que se maligniza— es la herramienta más poderosa que tenemos.
El virus del papiloma humano (VPH) es conocido principalmente por su relación con el cáncer de cérvix, pero tiene una relación directa con otra patología que entra en mi campo: el cáncer de ano. El carcinoma escamoso del canal anal está causado por el VPH en más del 90% de los casos, y comparte factores de riesgo con el cáncer de cérvix: múltiples parejas sexuales, infección por VIH, inmunodepresión y, en hombres, las relaciones sexuales anales receptivas.
La vacuna frente al VPH protege frente a los genotipos de alto riesgo (principalmente VPH 16 y 18) y es más eficaz cuanto antes se administra, idealmente antes del inicio de la actividad sexual. Las recomendaciones actuales en España incluyen la vacunación sistemática en niñas y niños a los 12 años, y la vacuna también está disponible y es recomendable para adultos jóvenes no vacunados previamente.
En personas con factores de riesgo para el cáncer anal —especialmente hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y personas con infección por VIH— está indicado además el cribado periódico con citología anal y/o anoscopia de alta resolución, independientemente de la vacunación.
La vacuna del VPH es una herramienta de prevención del cáncer de ano, no solo del cáncer de cérvix. Si tienes factores de riesgo y nunca te has vacunado, consúltalo con tu médico.
Esta es una de las preguntas que más ha crecido en buscadores en los últimos años, impulsada por la publicidad que rodea a la cirugía robótica. La respuesta más honesta es: depende de la patología, y en muchos casos la diferencia en resultados es menor de lo que la publicidad sugiere.
La cirugía robótica es una forma de laparoscopia avanzada: el cirujano no opera directamente con sus manos sino a través de brazos robóticos que maneja desde una consola. Las ventajas del robot son reales en determinados contextos: mayor precisión en espacios anatómicos muy reducidos (como la pelvis estrecha en el cáncer de recto bajo), mejor visión tridimensional magnificada y mayor rango de movimiento de los instrumentos.
En la cirugía del cáncer de recto localmente avanzado, el robot puede ofrecer ventajas técnicas concretas. En la cirugía de colon (colectomía por cáncer o diverticulitis), la evidencia no muestra ventajas consistentes del robot sobre la laparoscopia convencional en términos de resultados oncológicos, complicaciones o recuperación.
Mi posición es pragmática: la herramienta debe elegirse en función de lo que mejor sirva a ese paciente concreto, no en función del equipamiento disponible ni de la tecnología más avanzada per se. La laparoscopia bien ejecutada por un cirujano experto sigue siendo el estándar de referencia para la mayoría de cirugías colorrectales.
El robot es una herramienta valiosa en indicaciones específicas. No es universalmente superior a la laparoscopia, y la experiencia del cirujano sigue siendo el factor más determinante del resultado.
Mucho más de lo que la mayoría de pacientes imagina. La preparación preoperatoria —lo que en medicina llamamos "prehabilitación"— es uno de los factores que más influye en la recuperación postoperatoria, y gran parte de ella está en manos del paciente. Estas son las áreas más importantes:
No llegues a la cirugía en el peor momento de tu forma física. Cada cosa que hagas para llegar mejor preparado suma.
La recuperación tras una cirugía colorrectal laparoscópica es significativamente más rápida que con la cirugía abierta, gracias a las incisiones pequeñas y los protocolos modernos de recuperación acelerada (ERAS). Los tiempos orientativos según el tipo de trabajo son:
Estos son valores orientativos para una evolución sin complicaciones. En el alta hospitalaria te daré una valoración personalizada y un parte de baja adaptado a tu situación real. Si surgen complicaciones o la recuperación es más lenta de lo esperado, los tiempos se ajustan.
Conducir puede retomarse habitualmente entre 2 y 3 semanas después de la cirugía, siempre que no haya dolor que interfiera con la reacción de emergencia y que no estés tomando opiáceos.
Después de cualquier cirugía colorrectal, hay síntomas que requieren consulta inmediata —no esperar a la próxima revisión programada—. Son los siguientes:
Ante cualquiera de estos signos, ve a urgencias o llámame directamente. Es mucho mejor una consulta que resulte ser innecesaria que esperar ante una complicación que requiere actuación precoz.
Contacto directo: En caso de duda postoperatoria, puedes llamarme al +34 616 09 76 71 antes de ir a urgencias.
Esta es una de las preguntas más prácticas que me hacen, y merece una respuesta concreta. Estas son las medidas que más ayudan en el postoperatorio de la cirugía hemorroidal:
Si el dolor es muy intenso, no cede con la medicación habitual o aparece fiebre, contacta conmigo antes de esperar a la revisión.
Contacto
Estoy a tu disposición para atenderte. Puedes contactar conmigo a través de cualquiera de los siguientes medios.
Hospital Viamed Santa Elena
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